Rosa o azul ¿o lesión cerebral?

Rosa o azul ¿o lesión cerebral?

Por Delia Ortiz

 

Sé que el título de esta colaboración es muy agresivo. Más aún, si usted aún está embarazada. Estimada lectora, le pido disculpas de antemano, pero me siento obligada a advertirle que el embarazo y la maternidad no son como los pintan. No es exactamente una época dorada y feliz en la que sólo hay que pensar en escoger zapatitos azules o rosas.

 

Hay mujeres que la pasan mejor que otras, pero en todos los casos, el coctel de químicos que está segregando su cuerpo van a impactar su vida cotidiana de alguna manera. Y una vez que tenga al bebé o a los bebés en brazos se dará cuenta que la espera de 40 semanas (menos de 37 si el embarazo fue múltiple) es nada en comparación de lo que le espera: toda una vida.

 

Durante el embarazo nadie quiere hablar de lo malo. En mi caso, sin informarme, el ginecólogo incluso me mandó a hacer análisis para descartar malformaciones congénitas. Sólo me decía que eran estudios de rutina. Como toda mamá primeriza no quise decir de mi embarazo a nadie durante los primeros tres meses y después solamente a un círculo cercano. Siempre comentaba lo mismo: Me siento súper mal, pero el doctor dice que todo va bien. Al final, mi bebé gemelo nació con síndrome de Down y mi bebé gemela con displasia de cadera. ¿Y para qué tanto estudio? ¿Para qué no querer hablar de lo malo?

Es mejor un embarazo informado. Sepa cuáles son las posibles complicaciones de un parto. Sepa que un bebé puede nacer con parálisis cerebral por una lesión desde vientre materno o por negligencia médica al nacer (ya sea por la anestesia o ya en cuneros por una infección mal atendida). Sepa qué es el síndrome de Down. Sepa qué es la hidrocefalia y cómo hay muchas familias que lo viven día a día sin sufrirla. Sepa qué es el autismo y cómo se detecta a tiempo. ¿Qué para qué sirve saber? Muy simple. La información nos libera de la angustia. Mientras más informada esté, mejor sabrá cómo actuar. Y si usted es de las madres que le toca vivir un embarazo hermoso y tener un bebé con desarrollo típico que vivirá su maternidad como en las portadas de las revistas, si está informada de todo lo demás, será sin duda una mejor mamá.

 

Así me ha ocurrido a mí. Disfruto mi maternidad porque mi hijo gemelo me ha permitido conocer a mamás que les tocó entrarle a lesiones cerebrales o síndromes raros que me hacen pensar: “Si ellas pueden, yo también voy a poder”. Conocí a una mamá con trillizos donde un bebé nació con una lesión cerebral severa, sus hijos ya tienen cuatro años y son una familia que viven el día a día. ¿Sabe de qué platicamos? De carriolas para múltiples.

 

También he conocido a una mamá de gemelas idénticas, donde una de las bebés nació con lesión cerebral comprometiendo sus habilidades físicas. ¿Sabe qué veo? Unas gemelitas adorables. Esa mamá me ha dado el mejor consejo para cuando los hijos son recién nacidos: “Disfrútalo al máximo. Yo estaba tan angustiada por la parálisis cerebral, que no disfrutaba el festejo de la gente que me veía con mi carriola doble. Con todo y todo, sólo serán bebés una vez”.

 

He conocido también una mamá que decidió ser mamá sin la ayuda del padre que se desentendió del bebé desde el embarazo. Esa mamá es sobrecargo y aún con ese trabajo tan complejo en horarios y salidas, sigue amamantando a su bebé de un año y dos meses. Se saca leche en las alturas y la guarda en una hielera para su hija. Tiene un reto adicional: su bebé también tiene un cromosoma adicional o síndrome de Down, ¿y sabe qué? Es una niña hermosa con unos ojos enormes y una sonrisa que te desnuda. Cuando la veo me preguntó por qué hay madres que aún con la ayuda de una pareja y un ejército de familiares, dejan de amamantar al mes quesque porque tienen que regresar a trabajar y qué flojera que se les caiga la leche si se la sacan en la oficina. Mi respuesta es única: pasa porque son mamás que no se informaron.

 

Por todo esto, cuando me preguntan: Cómo le haces con dos, si con uno es difícil. Siempre contesto: Un bebé te quita todo tu tiempo, dos ya no te pueden quitar más. Pero lo más importante es que disfruto ser mamá. Así que aquí unas humildes recomendaciones si usted es mamá primeriza y tiene un par de semanas de embarazo.

 

1.- Grítelo a los cuatro vientos. No se espere a que si a los tres meses o a que si mejor hasta que se me note. No va a pasar nada. Y si pasa, qué. Usted tiene que poder, porque ya va a ser mamá y acuérdese que lo bueno viene después del parto.

2.- Infórmese de todas las peculiaridades de un embarazo y de un parto. Eso le permitirá incluso escoger mejor el hospital, el ginecólogo y hasta al pediatra.

3.- Haga un diario. Consignar momentos valiosos o simplemente situaciones curiosas del embarazo o del desarrollo de los bebés ayudan a que nuestra memoria no nos traicione y será un documento valioso para sus hijos. No tiene que escribir mucho. Quizá una frase que te recuerde la anécdota. Puedes usar una agenda y anotar los pequeños detalles, por ejemplo: se soltó a gatear o dijo guau guau.

4.- Déle «like» a los sitios serios de bebés (como Todobebé). Estamos en la época de la información y de las redes sociales. Sáqueles provecho. Verá que al seguir en Facebook los portales especializados se informará mejor y más rápido sobre tips para cambiar un pañal o el primer día del recién nacido en casa que si se compra enciclopedias pesadas y costosas.

5.- Piense en qué cambiará su vida una vez que tenga al bebé. Si usted es de esas mamás que cree que todo será igual y que usted seguirá trabajando con la misma fortaleza y vigor, le recomiendo que siga leyendo mi blog. Especialmente si es de las mamás que quiere hacer crianza con apego. Si es de esas mamás que va a ir a aventar a los bebés a la guardería o los traerá con niñera todo el tiempo, entonces necesitamos hablar de otras cosas. Pero si opta por el colecho, la lactancia extendida, la crianza en casa y además carece de ayuda familiar o pagada, entonces todo cambia: la talla de la ropa, los horarios para dormir, la concentración, la relación de pareja, la disposición de la casa, la manera de transportarse, etc, etc, etc. La clave para sobrellevarlo es disfrutarlo. “La historia es de amor, no de sufrimiento”.