Mamá, me duele el oído

Mamá, me duele el oído

 

Una de las enfermedades más frecuentes en la infancia es la otitis media. De hecho, es la segunda enfermedad más común en pediatría después de la infección de vías aéreas superiores, nos dice la Dra. Leticia Arce Fernández, médico pediatra intensivista, adscrita al Centro Médico Nacional Siglo XXI, del IMSS.

 

Que levanten la mano los papás que no han pasado por un episodio de otitis en casa. Afortunados todos ellos, aunque siempre hay que estar atentos pues el pico de prevalencia, en ambos sexos, ocurre en los niños de entre 6 y 24 meses de vida, aunque este se ha demostrado que un segundo pico se da entre los 4 y 5 años, el cual coincide con la entrada a la escuela.

 

Hay que señalar que entre el 80 y 90% de los casos se presenta antes de los 6 años, y quienes son diagnosticados con otitis media aguda durante el primer año de vida tienen mayor riesgo de presentar cuadro de otitis media recurrente y otitis media crónica.

 

La Dra. Arce Fernández explica que la otitis media es “un proceso de tipo infeccioso inflamatorio que afecta el tejido conjuntivo epitelial, que recubre la caja del oído medio”. Por lo general suele presentarse debido a la diseminación de la infección de faringe hacia el oído a través de la trompa de Eustaquio. Hay otitis media aguda sin secreción, con secreción, crónica supurativa y media adhesiva.

 

Si bien la causa más frecuente es que una infección de la faringe pase al oído medio (pues la mucosa de la faringe y la de la trompa de eustaquio son parte de un mismo sistema llamado mucociliar del oído medio), existen varios factores de riesgo que influyen en su aparición, como el sistema inmune del niño, procesos infecciosos frecuentes del sistema respiratorio superior, predisposición familiar, anormalidades anatómicas en el paladar y musculatura asociada como paladar hendido, síndromes como Crouzon, Apert o Down, disfunción fisiológica de la mucosa debido a obesidad o reflujo gastroesofágico, alergias y otros factores del medio ambiente como métodos de alimentación infantil, exposición a humo del tabaco, contagio en guarderías e, incluso, nivel socioeconómico.

 

Atentos a los síntomas

 

Hay que sospechar de una otitis media cuando el niño tiene dolor de cabeza, fiebre de más de 39°C, está irritable y, en ocasiones, está aletargado, además de presentar otalgia (dolor en el oído, generalmente cuando esta acostado, ya que esta posición incrementa la disfunción de la trompa de Eustaquio), otorrea (descarga de líquido común cuando la membrana timpánica está perforada) y un cuadro de vías aéreas superiores que incluya tos, rinorrea, y congestión nasal.

 

También puede presentar síntomas como anorexia, nauseas, vómito y diarrea. La otitis media con secreción se debe sospechar cuando hay pérdida de la audición, tinnitus (el niño escucha sonidos agudos), vértigo (mareos) y dolor de oído.

 

Prevenir, proteger y vigilar

 

La Dra. Arce nos dice que la otitis media se puede prevenir si se evita, en la medida de lo posible, exponer a nuestros pequeños a factores de riesgo como fumar en su presencia, o si tienen enfermedad por reflujo gastroesofágico, manejarla correctamente, así como proteger y vigilarlos si practican deportes acuáticos. En caso de predisposición familiar, hacer mayor hincapié en la sintomatología, buscar una atención médica adecuada y temprana, además de cubrir su esquema de vacunación, en este caso, con énfasis en la vacuna contra la influenza y la pneumococcica conjugada.

 

Cuando la enfermedad ya se presentó, de acuerdo con la American Academy  of Pediatrics y la American Academy of Family Practice Published, se debe hacer una evaluación adecuada del dolor y manejar con analgésicos, antihistamínicos y descongestivos y, en ocasiones, con mucolíticos, así como tratar los síntomas alérgicos. Los antibióticos deben ser indicados sólo cuando la severidad de los síntomas así lo requiera, con un control médico adecuado para valorar resistencia al tratamiento.

 

Si la otitis media no se maneja de manera oportuna o eficiente, puede haber varias  complicaciones, como perforación de la membrana timpánica, otitis media  supurativa crónica y algunas otras infecciones como laberintitis, meningitis, empiema subdural y abscesos. La Dra. Arce finaliza haciendo énfasis en la importancia de no automedicar a los niños, mantener esquema de vacunación completo y, ante cualquier signo de alarma, acudir de inmediato a consulta con el médico especialista.

 

¿Las albercas pueden ser motivo de preocupación?

 

Cuando se realiza deportes acuáticos el conducto auditivo externo se puede inflamar, provocando con ello otitis externa. Esto genera dolor muy intenso en el niño (incluso al tocarse el oído) que puede acompañarse de una descarga de líquido, con un dolor que se disemina por la mejilla y que provoca una contractura de los músculos de la masticación. Cuando esto ocurre, hay que acudir inmediatamente al médico para que le realicen al pequeño una limpieza adecuada y se le de el tratamiento que necesita. En casa, hay que cubrir el oído del pequeño con algodón durante el baño y evitar que vuelva a la alberca (hasta que el médico lo indique), pues el cuadro se podría complicar. Si la otitis se presenta por dentro del oído medio, podría presentarse perforación de la membrana timpánica, por lo que es esencial evitar la entrada de agua al oído y seguir el tratamiento adecuado.