Los papás también saben

Los papás también saben

(ENTRAVISION).- Cada vez que veo un anuncio en la televisión en el que sale un padre, es inevitable que me encienda de rabia, es que el 99% de los comerciales en los que sale un papá, éste es retratado como si fuera un inútil que no puede ni cambiarle los pañales a su hijo cuando esto no puede estar más alejado de la realidad. O cuando voy a cualquier restaurante, hotel o centro comercial en el que no hay cambiador para bebés en el baño de hombres, como si ningún papá en su sano juicio se atreviera a aventurarse a la calle solo con un bebé.

Los papás que están solos con sus hijos no son personajes ridículos en una comedia, son perfectamente capaces de criar a sus hijos aunque en todos lados quieran vendernos a un bufón absurdo que le pone la ropa al reverso a su hija. Aunque quienes se encargan de la publicidad de marcas de productos de limpieza, pañales y otros productos domésticos piensen que seguimos en 1956, la realidad es que en el resto de la sociedad si nos hemos movido hacia el futuro, intentamos pertenecer al siglo XXI, y aunque aún hay mucho camino por recorrer (como por ejemplo emparejar el día de la madre y del padre en importancia, porque a los papás nadie les hace festival en la escuela y siempre acaban con una miserable corbata comprada dos horas antes en un supermercado) la verdad es que sí han habido avances importantes en cuanto a equidad de género en la crianza se refiere.

 

Los padres de ahora se involucran, tienen un papel protagónico en la vida de sus hijos y no son simplemente un ente extraño que llegaría a regañar a los niños si no se comían sus verduras o el irresponsable compañero de juegos durante dos horas en sábado. Los papás de ahora ya no “nos ayudan” o “nos echan la mano” con las tareas domésticas y el cuidado de los hijos, ellos asumen que es una responsabilidad compartida, y lo más sorprendente del mundo (que no debería serlo)  es que además de no matar a sus hijos con esa ineptitud inventada en la televisión, chan chan chaaaaaan,  son más felices haciéndolo. Sí, ser buenos padres tiene muy gratificantes consecuencias a pesar de que todos los medios quieran hacer parecer que las mujeres somos las únicas poseedoras del secreto de cómo mantener vivo y feliz a un infante.

 

Puedo decir con orgullo que en mi casa vivimos en una relación igualitaria, mi marido entiende mi angustia por querer salir a tiempo del trabajo para recoger a Lucas ya que él la siente de la misma forma, los dos somos expertos en los gustos de comida y podemos (aunque Santiago lo hace con más destreza) cocinar una comida familiar sin ningún contratiempo, Santiago es quién sale todas las mañanas con Lucas a la guardería después de tener que bañarse con la puerta del baño abierta para poder oír si algo pasa. Santiago es cariñoso y tiene una relación personal e individual con Lucas en la que yo no tengo que participar.
Es hora de exigir los derechos de los padres, las y los invito a denunciar el sexismo y discriminación de los establecimientos que no cuentan con cambiadores en los baños de hombres, exigir que a los papás también se les den permisos para ir a los festivales de sus hijos y que puedan utilizar la guardería de la empresa, que el permiso de paternidad sea de por lo menos dos semanas y que los comerciales de televisión comiencen a darle su merecido lugar a los papás que tanto dan y hacen por sus hijos.