Los gemelos y la dentición

 

Hace tres meses, fui a la revisión pediátrica habitual con los gemelos. Todo sin novedad. A la nena comenzaron a salirle las muelas. El nene ya las llevaba las cuatro. A su corta edad, solo tendrán 20 piezas dentales. Mi propósito era cuidarles esos dientes al máximo. Diario, tres veces al día, les daba su cepillo de dientes con pasta sin flúor, porque no saben escupir. Anoté en su diario cuándo les salía cada nueva pieza. Ahora solamente les faltan los colmillos.

 

Recuerdo perfecto que cuando les salió el primer diente, le pregunté a la pediatra que cuándo debía llevarlos al dentista. Todo el mundo te recomienda que vayas desde que sale el primer dientecito, pero ella me contestó que no era necesario y que debía ir cuando les salieran todas las piezas. Hace tres meses, ella no me recordó que fuera al dentista y ahora que regresamos a consulta, resulta que los gemelos a su cortisísisima edad ya llevaban caries en sus incipientes muelas. Me sentí culpable y hasta mala madre.

 

¿Cómo es posible?, me pregunté. En el consultorio vecino, la odontopediatra me hizo un presupuesto de 2 mil pesos por bebé para retirar las caries, rellenarlas con resina y luego colocar un “sellador” en cada muela para evitar futuros incidentes. Les puso una aplicación de flúor que para cada bebé fue tormento chino, porque lloraron incansablemente.

 

Como primeriza, ahora sé que cometí dos errores. Primero, debo lavarles los dientes a los bebés con más rigor, aunque lloren horrores; sin embargo, siempre será posible intentar distraerlos para garantizar un mejor cepillado. Segundo groso error fue confiar en la pediatra. Debí ir a una aplicación de flúor desde el primer dientito, aunque cada aplicación cuesta 500 pesos, resulta más barato que después retirar las caries.

 

He tratado de no atormentarme y no sentirme como una mala madre que no ha sabido cuidar de las 16 diminutas ferocidades que tiene cada gemelo. Así que busqué a otro dentista, porque me parecía que era imposible que en tres meses las muelitas ya estuvieran tan dañadas como para someter a los bebés al terrible sufrimiento de la fresa dental. Fui con el ortodoncista que me conoce desde que tengo 12 años. Me dijo que los bebés no tenían caries, sino que comenzaba a reblandecerse el esmalte natural de sus muelas por la acumulación de placa bacteriana. Así que debía reforzar el aseo bucal y usar una pasta pediátrica con flúor. Yo no sabía que tal cosa existía —y evidentemente mi pediatra tampoco—.

 

Aquí comparto lo que he aprendido de esta experiencia que me sirve como entrenamiento antes de que vengan los dientes definitivos, sin despreciar a estos dientes llamados “de leche” y que deberán durarles hasta los ocho años, cuando comienza el siguiente proceso de dentición. Valga pues esta provocación para que usted, lector, también comparta lo que conozca sobre el tema.

 

  1. Lave los dientes de sus gemelos todas las noches antes de dormir, aunque esté muy cansada. Habrá noches que ni usted querrá lavarse lo dientes por el agotamiento, así que tome fuerzas de donde pueda y dedique cinco minutos a los dientes de cada gemelo. Habrá gritos, pataleos y sombrerazos, cuando sólo queremos que se duerman, pero no se preocupe de que se les espante el sueño o dejen de quererla, al terminar el obligado aseo bucal déles un fuerte abrazo. Recuerde que después de lavarles los dientes sólo es conveniente darles a beber agua simple.
  2. Use un cepillo para cada gemelo, eso reafirma su personalidad. Vale la pena tener más de un cepillo para cada gemelo, además de varios dedales con cerdas, pues el aseo bucal es tres veces al día y en cada sesión podrá valerse un modelo o de otro para intentar hacer más amigable la experiencia.
  3. Reserve dinero para los honorarios del pediatra. Créame, todo el mundo dice: “¡Ay, qué bonito! Son gemelos”. Pero a la hora de pagar nadie le da 2×1. En el mejor escenario, le dará 10% de descuento en el segundo bebé.
  4. Acuda a la aplicación de flúor con el dentista cada tres o cuatro meses. También puede investigar en los servicios públicos de salud si hay campañas de aplicación de este químico que ayuda a fortalecer el esmalte natural del diente.
  5. Comience con el aseo bucal aún cuando los gemelos no tengan dientes. Es un buen entrenamiento para usted como mamá para adquirir la rutina de lavar tres bocas, tres veces al día: las de sus gemelos y la suya. Cuando son muy bebecitos y no tienen ni dientes, ese suave masaje que usted da con el dedal dentro de la boca es incluso un excelente estímulo para los músculos involucrados en el habla. También les puede dar el cepillo para que lo muerdan, jueguen y se familiaricen con él, pero será fundamental que usted haga el cepillado, especialmente cuando ya tengan muelas.