Los beneficios del si-ísmo

Los beneficios del si-ísmo

El arte de propiciar un ambiente permisivo con límites

Tu hijo ya pasa los dos años y medio. El inventario de nuevas actividades es extraordinario: ahora puede saltar con los dos pies juntos. Sube y baja escaleras de pie. Hace bolitas de papel. Agrupa seis o más objetos por color. Hace parejas de objetos. Diferencia objetos largos y cortos. Distingue entre alto y bajo. Tiene las nociones espaciales de arriba, abajo, adelante, atrás, a un lado o a otro. Incluso puede mantener un diálogo y te ayuda a bañarse. Con todo esto, aún no debes compararlo con un niño más grande. Todavía necesita de la contención de sus padres. Los ambientes permisivos con límites son sinónimo de seguridad a esta edad. De acuerdo con la Unicef, contrario a lo que se piensa, saber decirle que “sí” a un niño es más positivo que reprimirlo. A esta edad, ya sabe hacer trazos y le gustará plasmarlos en las paredes. En vez de limitarlo, di que “sí” a esa chispa artística y despliega lienzos de papel sobre los que pueda garabatear.