Lactancia materna y otros consejos vs. el cáncer de mama

Lactancia materna y otros consejos vs. el cáncer de mama

Por Nonantzin Martinez*

 

En el mes de la lucha contra el cáncer de mama, hay cifras que nos ponen en alerta: cada 90 minutos muere una mujer por cáncer de mama en México, de acuerdo con el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva.

Asimismo, en la actualidad ocupa el primer lugar en incidencia de las neoplasias malignas en las mujeres (representa 11.34% de todos los casos de cáncer), y hay un incremento global de aproximadamente 1.5% anual. El grupo de edad más afectado se encuentra entre los 40 y los 59 años.

Y aunque no es una enfermedad que pueda prevenirse en su totalidad, sí se puede hacer mucho para atacar varios de los factores de riesgo que intervienen en su aparición. Uno de ellos es la lactancia materna.

 

Hace poco, el Director General del Instituto Nacional de Cancerología, Dr. Alejandro Mohar Betancourt, comentaba que aunque la cifra de aproximadamente 120,000 registrados en el país podría convertirse en una de 250,000 en los próximos 20 años, también dio un mensaje alentador: “si se evita el consumo de refrescos, se comen más frutas y verduras, se hace ejercicio y se elimina el hábito del cigarro, por mencionar algunas buenas costumbres de salud, esa cifra podría bajar en un 30%”. Y esto es una buena señal. Lo mejor es que está en nuestras manos reducirla.

 

1. Dar pecho a tu bebé: Múltiples estudios sugieren que la lactancia materna es un aliado contra el cáncer de mama, sobre todo si se prolonga más allá de los 6 meses. Hay varias hipótesis de por qué sucede esto, que tienen que ver con la progesterona y la prolactina.

 

2. Alimentación sana: La clave de una vida sana es comer bien. Con comer bien no nos referimos a comer de forma abundante o con muchos aditivos, si no con una alimentación equilibrada, variada y suficiente, es decir, que incluya, en cada tiempo de comida, alimentos de todos los grupos: verduras, frutas, leguminosas y productos de origen animal y cereales. Y la regla de oro: más frutas y verduras y menos productos de origen animal. En el caso particular del cáncer, hay alimentos que podrían ayudar a combatirlo por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y y anticancerígenas, como los frutos rojos, crucíferos como la col y el brócoli, y verduras como el jitomate, sugiere la nutrióloga Daniela Barrera.

 

3. Obesidad: Recientemente se ha vinculado al sobrepeso con un aumento de cáncer. Y una alimentación sana conduce a que mantengamos un peso satisfactorio. En un plática que tuve con el director del Instituto de Enfermedades de la Mama (FUCAM), en la ciudad de México, me dio datos que están para pensarse: en un estudio realizado a más de 450,000 mujeres que solicitaron mastografías, encontraron que sólo el 25% de ellas tenía un peso ideal; el 50%, sobrepeso; y 25%, obesidad mórbida. Y en dicho estudio se dejó ver que la obesidad tenía que ver mucho con el desarrollo de la enfermedad, y que quienes respondían mejor a la terapia hormonal eran aquellas que estaban en su peso.

Acude a tus revisiones periódicas con el médico para que mida tus niveles de grasa, colesterol, índice de masa corporal y glucosa en sangre.

 

4. Ejercicio para estar bien: Entre las recomendaciones que hace la American Cancer Society, de Estados Unidos, se encuentra la práctica regular de ejercicio. “Mucho estudios llevados a cabo durante los últimos 20 años han mostrado de manera sistemática que un aumento en la actividad física se relaciona con un riesgo más bajo de padecer cáncer de seno. La diferencia en cuanto al riesgo entre las mujeres más activas y las menos activas es de alrededor de 25%”. Aunque no se sabe con exactitud la razón, se cree que la actividad física regula las hormonas, que incluyen estrógeno y insulina, que contribuirían al desarrollo del cáncer de seno. Cinco días a la semana de ejercicio cardiovascular, por 30 minutos, la sugerencia de expertos en el tema. Y sí, caminar a paso firme también cuenta, y también bailar (hay que tomar en cuenta que entre más enérgica sea una actividad, el beneficio es mayor).

 

5. El uso prolongado de anticonceptivos hormonales. Hay evidencia de que las usuarias de anticonceptivos orales y de tratamientos de sustitución hormonal tienen más riesgo que las mujeres que no usan esos productos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

 

6. Menos cigarro y alcohol: Otros dos factores de riesgo muy comunes son estos dos amigos de la fiesta y la diversión. No te decimos que no tomes una copa de vino, porque además esto tiene un efecto protector para tu corazón (por sus antioxidantes), pero sí que moderes su consumo y que elijas bebidas más saludables. Del cigarro, ese sí debes eliminarlo completamente de tu vida. Desde un mal aliento, envejecimiento prematuro en piel, dientes amarillos, hasta un cáncer de pulmón y de mama, los riesgos no son nada agradables.

 

7. Explorarte para conocerte y poder detectarlo a tiempo: La Organización Mundial de la Salud y otras organizaciones recomiendan que las mujeres practiquen una mamografía anual o cada dos años a partir de los 40 años de edad; una exploración clínica mamaria anual a partir de los 25 años de edad y la autoexploración para conocer sus senos. Fundación Cimab recomienda que mientras se tengan periodos menstruales, la autoexploración se haga entre dos y cinco días después de haber terminado el sangrado menstrual (es cuando las mamas se encuentran menos inflamadas y sensibles), aunque la autoexploración puede realizarse en cualquier momento. Después de la menopausia, es recomendable elegir un día fijo al mes para recordar realizarse la autoexploración. En periodo de lactancia, se recomienda que la exploración se realice después de haber amamantado al bebé para que las mamas estén vacías de leche. No olvides que durante la lactancia es común que las mamas se sientan diferentes, irregulares y sean más sensibles, por ello, si tienes alguna duda, es mejor que le preguntes a tu médico al respecto.

 

Como hemos visto, hay factores de riesgo modificables, aunque poco se puede hacer con los heredofamiliares, el sexo, la edad, el inicio de la menstruación (antes de los 12, más riesgo) y la edad de la menopausia (más riesgo, si es después de los 55). Ante ello, la OMS nos da un mensaje que todas debemos tener muy en claro, porque cáncer de seno no es igual a sentencia de muerte:

 

“La detección precoz a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la piedra angular de la lucha contra este cáncer.”

 

*Nonantzin Martínez cree firmemente que para vivir bien y ser feliz hay que cuidar la salud y alimentarse correctamente; en pocas palabras, seguir buenos hábitos. Le gusta viajar, perderse por horas en librerías, beber té verde y tomar muchas fotos. En el medio editorial, ha sido parte de las revistas Padres e Hijos, Marie Claire, Glamour y Balance, entre otras. Actualmente escribe para Good Housekeeping Latinoamérica y para CNN México. Hace trece meses se estrenó como mamá.