Hidrocefalia: ¿por qué ocurre y se puede tratar?

Hidrocefalia: ¿por qué ocurre y se puede tratar?

Mucho se habla de tomar suplementos de ácido fólico antes del embarazo y en las primeras semanas para evitar los defectos congénitos. Una de las malformaciones más comunes que se pueden prevenir es la espina bífida, a menudo llamada «espina abierta», que afecta a la columna vertebral y a veces a la médula espinal. En palabras sencillas, quiere decir que la espina dorsal nunca se cerró cuando le correspondía, a los 29 días de la concepción. A menudo es posible detectar la espina bífida antes del nacimiento utilizando dos o más pruebas. En la actualidad, los médicos ofrecen a las mujeres embarazadas un análisis de sangre, llamado el análisis de Alfafetoproteína (AFP). Esta prueba permite detectar embarazos cuyo riesgo de espina bífida y de otros defectos es mayor que lo normal. Cuando el resultado es muy alto, el especialista puede recomendar someterse a dos análisis adicionales que son más precisos: el examen meticuloso de la columna vertebral del feto utilizando ultrasonido y la amniocentesis, en la que se utiliza una jeringa para retirar una pequeña cantidad de líquido amniótico para medir sus niveles de AFP. Según la organización estadounidense sin fines de lucro March of Dimes, la hidrocefalia, o presencia de líquido en el cerebro, ocurre en el 70-90 por ciento de los niños que padecen el tipo más grave de espina bífida. Cuando el líquido cerebroespinal, que amortigua y protege el cerebro y la médula espinal, no puede drenar normalmente, se acumula en el cerebro y alrededor de éste, haciendo que la cabeza adquiera un tamaño mayor de lo normal. Si no se trata, esta condición puede conducir al retraso mental y a otros daños neurológicos. Qué es la hidrocefalia   El término hidrocefalia se deriva de las palabras griegas «hidro» que significa agua y «céfalo» que significa cabeza. La acumulación excesiva de líquido cerebroespinal resulta en la dilatación anormal de los espacios en el cerebro llamados ventrículos. Esta dilatación ocasiona una presión potencialmente perjudicial en los tejidos del cerebro. La hidrocefalia puede ser congénita o adquirida. La hidrocefalia congénita se halla presente al nacer y puede ser ocasionada por influencias ambientales durante el desarrollo del feto o por predisposición genética. La hidrocefalia adquirida se desarrolla en el momento del nacimiento o en un punto después. Este tipo de hidrocefalia puede afectar a las personas de todas las edades y puede ser ocasionado por una lesión o una enfermedad. Se cree que la hidrocefalia afecta a uno de cada 500 niños. En la actualidad, la mayoría de estos casos se diagnostican prenatalmente, en el momento del nacimiento o en los primeros años de la niñez. Los adelantos en la tecnología de imágenes diagnósticas permiten diagnósticos más exactos en las personas que tienen presentaciones atípicas, incluyendo a los adultos con condiciones tales como la hidrocefalia de presión normal. Posibles causas   Según el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Apoplejía de EE.UU., las causas de hidrocefalia no han logrado comprenderse bien. La hidrocefalia puede resultar de herencia genética (estenosis acuaductal) o de trastornos de desarrollo tales como los asociados con defectos en el tubo neural, incluida la espina bífida y el encefalocele. Otras causas posibles son complicaciones del nacimiento prematuro, tales como una hemorragia intraventricular, enfermedades como la meningitis, tumores, lesión traumática a la cabeza o hemorragia subaracnoide que bloquea la salida de los ventrículos a las cisternas y elimina las propias cisternas. En la infancia, la indicación más evidente de la hidrocefalia es típicamente el rápido aumento de la circunferencia de la cabeza o un tamaño de la cabeza extraordinariamente grande. Otros síntomas pueden incluir vómitos, sueño, irritabilidad, desvío de los ojos hacia abajo (llamado también «puesta de sol») y convulsiones. Cómo tratar este mal   La hidrocefalia se trata frecuentemente mediante la colocación quirúrgica de un sistema de derivación para desviar el flujo del líquido cerebroespinal de un lugar dentro del sistema nervioso central a otra zona del cuerpo donde pueda ser absorbido como parte del proceso circulatorio. Una derivación es un tubo flexible pero robusto. Un extremo del catéter se coloca en el sistema nervioso central, generalmente dentro del ventrículo en el interior del cerebro, pero puede ser colocado dentro de un quiste o de un lugar cercano a la médula espinal. El otro extremo del catéter se coloca normalmente dentro de la cavidad peritoneal (abdominal), pero también puede colocarse en otros lugares dentro del cuerpo, como en una cámara del corazón o en una cavidad en el pulmón donde el líquido cerebroespinal puede drenar y ser absorbido. Una válvula situada a lo largo del catéter mantiene el flujo en una dirección y regula la cantidad de flujo del líquido cerebroespinal. Los sistemas de derivación no son mecanismos perfectos y pueden producirse complicaciones. Por ejemplo, puede haber una falla mecánica, infecciones, obstrucciones y la necesidad de prolongar o reemplazar el catéter. Por lo general, los sistemas de derivación requieren vigilancia y seguimiento médico regular. Un número limitado de pacientes pueden ser tratados con un procedimiento distinto llamado tercera ventriculostomía. Con este procedimiento, un neuroendoscopio (una cámara pequeña diseñada para visualizar áreas quirúrgicas reducidas y de difícil acceso) permite al médico ver la superficie ventricular utilizando la tecnología de fibra óptica. El neuroendoscopio se guía para que pueda efectuarse un pequeño orificio en la base del tercer ventrículo, permitiendo al líquido cerebroespinal pasar la obstrucción y fluir hacia el lugar de reabsorción alrededor de la superficie del cerebro. Las personas afectadas y sus familias deberían estar conscientes de que la hidrocefalia presenta riesgos para el desarrollo tanto cognoscitivo como físico. Sin embargo, muchos niños a los que se les ha diagnosticado el trastorno se benefician de terapias de rehabilitación e intervenciones educativas que les ayuda a llevar una vida normal con pocas limitaciones. El tratamiento mediante un equipo interdisciplinario de profesionales médicos, especialistas en rehabilitación y expertos educativos, es vital para un resultado positivo. El tratamiento de los pacientes con hidrocefalia salva y sostiene la vida del paciente. Si se deja sin tratar, la hidrocefalia progresiva, con raras excepciones, es mortal. En EE.UU., la principal institución de apoyo a la investigación sobre la hidrocefalia es el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Apoplejía (NINDS por sus siglas en inglés, National Institute of Neurological Disorders and Stroke). NINDS, parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), es responsable de apoyar y realizar investigación sobre el cerebro y el sistema nervioso central. Para más información en español, puedes visitar la página de la NINDS.