Explicaciones y consejos cuando pierdes al bebé en el primer trimestre de embarazo

Explicaciones y consejos cuando pierdes al bebé en el primer trimestre de embarazo

Es lo peor que le puede pasar a una embarazada. La noticia de que el bebé que se ansiaba tanto no va a llegar provoca un desgarro interior que no se puede describir con palabras. El dolor de los futuros padres muchas veces es difícil de sobrellevar, pero con paciencia se puede ver la luz al final del túnel. Aquí intentaremos darte algunas respuestas si has sufrido una pérdida del embarazo en el primer trimestre.

Pérdidas del embarazo son comunes

Lamentablemente se calcula que hasta un 60% de los embarazos no llega a feliz término, interrumpiéndose muchos de ellos antes de que se sepa que hubo concepción. Lo que sucede es que muchas veces la mujer cree que sólo tuvo un retraso y ni se da cuenta de que estaba embarazada. Por eso los médicos dicen que entre un 10 a 15% de los embarazos detectados clínicamente (con un examen de sangre) termina en pérdida y no más.

La buena noticia es que hasta un 85% de las mujeres no tiene problemas en sus embarazos posteriores. La causa más común de aborto espontáneo en las primeras semanas de gestación es un problema en el ámbito genético. Según la agrupación médica American College of Obstetricians and Gynecologists de EE.UU., más de la mitad de los abortos antes de la semana 13 del embarazo se debe a problemas cromosómicos. Se cree que una falla de este tipo es la causante de los llamados «embarazos químicos» o «falsos embarazos», donde un test de embarazo marca positivo pero no se desarrolla un embrión. Comúnmente también se les conoce como embarazos «anembriónicos», porque a pesar de que se desarrolla la placenta, por algún motivo el bebé no aparece. No hay nada en el ámbito médico que pueda evitar el aborto en este caso, ya que no existe embrión. O si lo hay, pero no hay latido, o el bebé ha dejado de crecer, o viene con serias malformaciones; todo lo anterior es un signo de que el embarazo no era viable. Asimismo, un embarazo molar tiene nulas posibilidades de sobrevivir y debe ser eliminado con drogas o un legrado o curetaje (raspado).

Embarazo ectópico

Tampoco se puede evitar la pérdida del bebé cuando existe un embarazo ectópico, es decir, fuera del útero, por el peligro que presenta para la madre. Aquí el caso es distinto, porque dependiendo de cuándo se detecta, sí puede haberse desarrollado un embrión. El problema es que el embarazo no puede prosperar en la trompa o fuera del útero y si no se interrumpe, podría reventar parte del sistema reproductor de la mamá y causarle una hemorragia. Según el American College of Obstetrics and Gynecology, 1 de cada 60 embarazos es ectópico. Desgraciadamente, si ya se ha tenido un embarazo fuera del útero, existen muchas posibilidades de que la mujer afectada vuelva a tener otro embarazo ectópico. Un buen médico intentará averiguar las causas de ello, para ver si se puede subsanar el problema en embarazos posteriores con una cirugía. Hay que mencionar que las mujeres que se habían ligado las trompas y que luego se arrepintieron y se hicieron una operación para revertir el procedimiento tienen un riesgo más alto que lo normal de sufrir un embarazo ectópico, al igual que quienes han sufrido de inflamaciones pélvicas.

Buscando respuestas sobre la pérdida del embarazo

Es importante tratar de averiguar junto con el médico por qué se puede haber producido el aborto. Puede haber fallas estructurales que necesitan ser corregidas con cirugía antes de intentar un nuevo embarazo. O quizás hay una deficiencia hormonal de progesterona y la próxima vez que la mujer quede encinta tiene que tomar algún suplemento (ya sea por supositorios o pastillas) de progesterona que ayude al cuerpo a sustentar las primeras semanas de gestación. Los análisis más sofisticados de incompatibilidad inmunológica entre los padres o de ADN para ver la estructura genética del bebé suelen hacerse solamente en el caso de las mujeres que han tenido pérdidas reiteradas (3 ó más). Muchos médicos recomiendan a quienes están sufriendo un aborto, guardar el tejido para que sea analizado genéticamente. De esa manera, se puede confirmar si acaso el bebé venía con problemas cromosómicos. Pero debes tener en mente que sólo en la mitad de los casos de pérdida se encontrará una causa clara.

Cuándo intentar otro embarazo

Una de las consultas más frecuentes de las parejas que han perdido a su bebé es sobre el momento más idóneo para buscar un nuevo embarazo. La respuesta médica suele ser bastante sencilla cuando se ha abortado en las primeras 12 semanas: puedes tratar de quedar encinta después de que sobrevenga la primera regla después del aborto. Sin embargo, sicológicamente la pareja puede no estar preparada para enfrentar otro embarazo en ese momento. Por eso muchos médicos recomiendan esperar unos 3 meses hasta que el cuerpo y el alma de la mujer estén sanados. Ese lapso también permite que puedas tomar vitaminas con ácido fólico para prevenir defectos congénitos y corregir desequilibrios hormonales si es que los hay. De todas formas, es imprescindible consultar al doctor ya que podrá recomendar el mejor curso de acción. El caso es distinto cuando la pérdida del bebé se produce después del primer trimestre. En esa situación, cada mujer debe preguntarle a su médico, ya que puede ser recomendable esperar 6 meses o incluso más.

Reponiéndose emocionalmente

Perder al bebé implica pasar por muchos sentimientos: no lo crees, te puede bajar desesperación, culpa, rabia, frustración, depresión y una sensación de que ya no tienes control de tu propio cuerpo. En verdad, no tienes control alguno sobre la pérdida, ya que no se pudo evitar, lo que lleva a una sensación de impotencia muy grande. Además, puedes sentir que nadie comprende tu dolor. Ni siquiera tu pareja, ya que los hombres manejan la tristeza de una manera distinta y por tratar de darte fuerzas, a veces parecen no sentir el mismo dolor o aparentan estar distanciados. Para empeorar las cosas, este sentimiento de soledad se ve acrecentado porque la mayoría de los abortos sucede en el hogar o fuera del hospital y demasiadas mujeres terminan lidiando con su tragedia a solas. Pero no hay que engañarse: el hombre sufre mucho, aunque no lo demuestre y también necesita apoyo. La recomendación es no aislarse. Ojalá encontrar lo antes posible alguien con quién hablar. Puede ser una amiga, un familiar, tu esposo o un terapeuta profesional. Lo importante es no guardarse la pena para poder asumir el duelo y empezar a mirar hacia delante. Nunca olvidarás lo sucedido, pero con el tiempo sí encontrarás consuelo y alivio para recobrar las fuerzas y esperanzas necesarias para retomar el control de tu vida.