Qué hacer cuando le salen ronchitas

Qué hacer cuando le salen ronchitas

 

Las erupciones cutáneas o enrojecimiento (exantemas) son muy habituales en los bebés por la alta sensibilidad en la piel que estos tienen. Son las llamadas enfermedades exantémicas y son muy frecuentes en la infancia. Tienes que estar alerta para descubrirlas a tiempo, identificarlas y tratarlas adecuadamente. Ya que no todas las erupciones tienen la misma gravedad, pueden ser simplemente una irritación causada por el pañal.

 

Tipos de exantemas

Es importante identificar el tipo de exantemas que padece tu bebé en cuanto aparecen las primeras erupciones. Lo primero es realizar un análisis del historial médico para buscar la posible causa. Si el bebé ha tenido contacto con otros enfermos o agentes alérgenos, si se le ha dado algún fármaco, si tiene picaduras de insecto, debes pensar primero qué jabones o cremas le has aplicado. El pediatra le realizará a tu bebé una exploración física para ver el tipo de lesión, la zona y la extensión del exantema.

El tratamiento en la mayoría de los casos es sintomático. Para aplicar el adecuado hay que definir el tipo de exantema que sufre tu bebé. Hay exantemas purpúricos que son lesiones puntiformes rojas por la sangre acumulada, pueden ser producidos por infecciones virales o bacterianas, por vasculitis o por hemopatías. Los máculo-papulosos se caracterizan por unas máculas planas sin cambios en la textura de la piel. Al igual que los purpúricos, los máculo-paupolosos también los pueden producir infecciones, además de la artritis reumatoide juvenil.

Los exantemas vesículo-ampollosos se caracterizan por lesiones elevadas por la acumulación de líquido seroso. Pueden ser distintos herpes y ampollas debidas a la exposición al sol o a alteraciones metabólicas. Los habonosos se reconocen por su forma anular o serpenteante y su parte superior plana. Aparecen debido a reacciones alérgicas o por exposición al sol. También existen exantemas nodulares identificables por la inflamación y enrojecimiento de la piel de tu bebé.

 

Enfermedades infantiles más comunes

Las enfermedades infantiles más comunes cuyo síntoma son algún tipo de exantema son las que seguramente ya conoces y que, incluso, has padecido en tu infancia. Se suelen contagiar de unos niños a otros. Por eso deberás tener mucho cuidado cuando algún niño de tu entorno tenga alguna de ellas y evitar, en lo posible, el contacto con tu bebé si él no ha padecido nunca esa enfermedad. Generalmente, una vez que ya las has padecido quedas inmunizado para siempre.

Tu pequeño puede sufrir varicela desde el nacimiento si tú nunca la padeciste, o desde los cuatro meses de edad. Tiene un periodo de incubación de catorce días, durante el cual tu hijo no tiene síntomas pero puede contagiar a otras personas. Los síntomas comienzan con fiebre y malestar general y siguen con erupciones en cara y cuello que se van extendiendo por todo el cuerpo durante los tres días siguientes. Tendrás que vigilar que el niño no se rasque las heridas porque podrían dejarle cicatrices. Se trata con paracetamol y desinfectando las vesículas.

Si a tu pequeño le aparecen granitos pequeños en las ingles y las axilas que se van transformando en manchas rojas, y que en veinticuatro horas se le extienden por el resto del cuerpo terminando en la cara, es posible que tenga escarlatina. Antes le habrá subido la fiebre y se sentirá mal. El periodo de incubación es corto, de dos a cuatro días. El tratamiento será un antibiótico recetado por su pediatra. Hay que tratarlo rápidamente porque en caso de complicaciones podría causarle otitis o inflamación de los riñones.

Tu pequeño se puede contagiar de sarampión por las gotas de la nariz o la boca de alguien infectado a través de un estornudo o por no lavarse las manos. La incubación dura de ocho a doce días. Los síntomas son muy variados: ojos enrojecidos, conjuntivitis, sensibilidad a la luz, fiebre, dolor de garganta, tos, dolor muscular, pequeñas manchas blancas dentro de la boca y erupción cutánea. Los exantemas aparecen a partir del tercer día y duran hasta siete días. Comienzan en la cabeza y van bajando al resto de cuerpo produciendo picazón. Se alivia con paracetamol.

A la rubeola también se le conoce como sarampión alemán. Se propaga por contacto físico o por el aire. También si la sufres durante tu embarazo, se la puedes transmitir a tu bebé dentro del útero. En los niños los síntomas suelen ser leves, fiebre, dolor de cabeza, malestar y secreción nasal seguido de la erupción cutánea. El tratamiento como en el resto de enfermedades exantémicas es sintomático, y se da paracetamol para aliviar las molestias.

La lista de enfermedades exantémicas que existen es larga. Desde las clásicas ronchas de la urticaria producidas por alergias, la dermatitis atópica habitual en los meses más fríos, el exantema súbito o roséola causado por un herpes, hasta el síndrome de manos, pies y boca también llamado enfermedad de Coxsackie que produce pequeñas úlceras. En cualquier caso, al menor síntoma sospechoso deberás llevar a tu bebé a su pediatra para que le diagnostique y le dé tratamiento correcto.