Embarazo y consumo de pescado

Embarazo y consumo de pescado

Las recomendaciones alimentario-nutricionales actuales apuntan a la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles como cáncer, obesidad, enfermedades cardiovasculares, etc. Una forma de obtener una alimentación más saludable es a través del consumo de carnes blancas y del pescado, moderando así el de carnes rojas. Esta medida responde a la necesidad de reducir el consumo de grasas saturadas de origen animal.

El pescado es una excelente fuente de proteínas de muy buena calidad y como particularidad, el tipo de grasas o aceites que contiene, beneficia el sistema cardiovascular. Además, son grasas indispensables o esenciales para el organismo que no pueden ser fabricadas por éste, por lo tanto sus precursores tienen que estar presentes en la dieta. Se trata de los ácidos grasos omega-3, un tipo de ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga que tienen un rol fundamental como componentes estructurales de membranas, tejidos cerebrales, oculares y de las plaquetas.

La razón fundamental que justifica el consumo de pescado en las mujeres embarazadas es la incidencia de estos ácidos grasos esenciales en el desarrollo del sistema nervioso central y la retina del pequeño que viene en camino. La segunda mitad del embarazo es la etapa de mayor desarrollo del cerebro, por eso los niños prematuros son más vulnerables, ya que no alcanzan a acumular estos ácidos grasos en cantidad suficiente.

¿Cuándo no es recomendable?

Sin embargo, el consumo de pescado durante el embarazo puede ser perjudicial tanto para la salud de la madre como para el niño que viene en camino. El pescado o marisco puede estar contaminado con bacterias capaces de provocar una intoxicación alimentaria y además puede contener sustancias químicas como pesticidas y residuos o desechos ambientales. Toda esta contaminación se debe a la mala calidad del agua de donde provienen.

Las bacterias o microorganismos pueden controlarse eliminándolos o reduciéndolos a través de la compra de pescado fresco y usándolo dentro de las 24 horas siguientes, cuidando su manejo y preparación. Es importante evitar el pescado crudo  (cebiche, sushi) por lo anteriormente expuesto además por la posibilidad de contener parásitos que pueden provocar hepatitis A.

La principal limitante del consumo de pescado es la contaminación con sustancias químicas que contengan mercurio. Este es un metal tóxico que se acumula en el tejido adiposo (graso) y por tanto puede dañar el sistema nervioso. Aunque casi todos los peces contienen una pequeña cantidad de mercurio, sólo unas pocas clases exceden los límites de seguridad establecidos. Estas especies incluyen el tiburón, pez espada o albacora y el atún gigante que se vende en tajadas o sushi. Los niveles de este elemento en los peces dependen del ambiente. Aquellos que están en ríos y lagos vecinos a zonas industriales podrían tener niveles de mercurio que excedan el límite de seguridad.

Se recomienda siempre consultar al departamento de salud o pescadería acerca de la seguridad del pescado capturado en ríos, lagos y mares de la zona. Los médicos de la Clínica Mayo aconsejan que si se está embarazada, amamantando o planea estar embarazada en los próximos años, no se debe consumir tiburón ni el pez espada.

Recomendaciones generales

Como pauta general se recomienda elegir pescados no grasosos (magros) ya que la mayoría de los contaminantes se acumula en el tejido adiposo. Los pescados que más se pueden contaminar con pesticidas o metales peligrosos son los que habitan el agua dulce. Los que provienen del mar son relativamente seguros, con la excepción de: atún, tiburón, caballa, lofolátilo, pez espada, pez azulado y róbalo rayado.

Según recientes informes de contaminación con mercurio, se agregan a esta lista las ostras, róbalo, pez hipogloso y pez vela. Es así como el pescado ofrece grandes beneficios para la salud, pero a la hora de estar embarazada el panorama cambia. Consumido moderadamente (1 a 2 veces por semana) y tomando ciertas precauciones, el pescado es una parte saludable e inofensiva en la dieta de una embarazada.

Andrea Torres Lobos es nutricionista titulada de la Universidad de Chile. Si te gustaría enviarle una pregunta, escríbele a editor@todobebe.com . No puede contestar todas las consultas, pero sí leerá tu mensaje y tratará de contestar tus inquietudes en una columna futura.

NOTA: Este artículo es para fines educativos solamente y no reemplaza una consulta médica. No debes usar esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud, sino consultar a algún médico que te examine en persona y que esté autorizado para practicar medicina en la localidad donde vives.