Cómo saber si tu hijo necesita ayuda extra en la escuela

Cómo saber si tu hijo necesita ayuda extra en la escuela

 

Por Isabel Rangel

 

Cuando los hijos empiezan la primaria, y muchas veces hasta la preprimaria, es común que hayan cosas que se les atoren un poco y les cueste trabajo y nosotros como padres nos preocupamos ya que quisiéramos que todo se les facilitara a nuestros retoños. En esta preocupación, muchas veces los padres no sabemos si se necesita de ayuda externa para ayudarlo en su aprendizaje y desarrollo, o simplemente es necesario darle su espacio para que llegue a las metas a su propio ritmo.

 

Lo primero que hay que entender es que todos tenemos cosas que se nos facilitan y otras que encontramos más difíciles, no podemos exigirle a nuestros hijos que sean buenos en todo, es bueno permitirles que se enfrenten a la frustración de no poder resolver algo a la primera. Tenemos que saber distinguir entre una necesidad que requiere de ayuda o una expectativa con la que sólo presionamos a nuestros hijos.

 

Habiendo dicho esto, también es cierto que frecuentemente la ayuda que recibe un niño para superar una dificultad no es permanente, en la mayoría de los casos una intervención breve resuelve el caso para que el niño pueda continuar su vida escolar de forma independiente.

 

Aquí encontrarás algunos de los problemas más comunes y las señales que te indican que es posible que necesite ayuda.

 

Problemas de visión:

  • Se frota los ojos constantemente.
  • Le cuesta trabajo mantener los ojos abiertos.
  • Tiene problemas haciendo contacto visual y mueve la cabeza para adelante o hacia atrás cuando mira un objeto.
  • Se le nota cansado después de poner atención a estímulos visuales.

 

Problemas de audición:

  • No responde cuando se le llama y está de espaldas o distraído con algo.
  • Habla con una voz muy alta o baja
  • se queda mirando caras y expresiones fijamente
  • Respira por la boca
  • Frecuentemente malentiende lo que se le dice

 

Problemas cognitivos (para razonar):

  • Le cuesta trabajo seguir instrucciones o imitar secuencias de acciones.
  • Para los cinco años no comprende los conceptos de “hoy” “mañana” y “ayer”.
  • No distingue formas y colores.
  • No puede contar del 1-10 y no entiende que los números representan cantidades.
  • Deja tareas simples sin terminar como armar rompecabezas, un dibujo o contar una historia.

 

Comunicación y lenguaje:

  • Para los cinco o seis años aún no es capaz de formar oraciones completas.
  • para los cinco o seis años no puede pronunciar “rr” “ll o y” y se traba mucho al hablar de corrido.
  • No cuenta historias ni hace muchas preguntas.

 

Emocional:

  • Para los cinco años no comparte ni respeta turnos.
  • No interactúa con adultos o niños fuera de la familia.
  • No inicia juegos.
  • No imita actividades de los adultos como lavar platos, trabajar en la computadora, hablar por teléfono, etc.
  • No le gusta que lo toquen ciertos materiales o telas.
  • No hace contacto visual.
  • Mira al vacío y habla consigo mismo más seguido que con otros niños.
  • Es agresivo y muy impulsivo, golpeando y mordiendo en ataques de ira.
  • No identifica situaciones de riesgo como correr en el tráfico o saltar desde muy alto.
  • No le gusta que lo toquen bajo ninguna circunstancia.

 

Si ya ubicas que tu hijo necesita ayuda en algún área, te dejo con algunos factores a tomar en cuenta al pedir ayuda externa:

 

  • Mantén abierta la comunicación con la escuela, de hecho es muy común que sea la escuela quien se da cuenta de la necesidad de ayuda o diagnóstico externo. Pregunta por recomendaciones en la escuela, normalmente cuentan con un directorio de maestros y terapeutas que les han dado resultados.
  • Busca más de una opinión cuando busques un diagnóstico. Es nuestra responsabilidad siempre que estemos con un médico o psicólogo buscar más de una opinión y quedarnos con quién más confianza nos inspire.
  • La mejoría no va a ser inmediata, son procesos que toman tiempo y los cambios son muy graduales, así que ármate de paciencia.
  • No es una cura mágica y el trabajo con especialistas debe ser complementado con la atención y el seguimiento en casa y la escuela, si todos alrededor forman una red de apoyo es más fácil que las cosas salgan bien.