Andadores son considerados peligrosos por pediatras estadounidenses

Andadores son considerados peligrosos por pediatras estadounidenses

Pese a que muchos padres consideran que los andadores o caminadores son muy divertidos para sus hijos, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés) ha advertido que considera peligrosos estos juguetes. Proponen incluso eliminarlos, ya que no presentan ventaja alguna en el desarrollo del niño.

La prestigiosa entidad médica hizo pública su política respecto al tema ya en el 2001. Los pediatras estadounidenses están preocupados por los miles de niños menores de 15 meses que han sufrido heridas a causa de los andadores o las andaderas, principalmente a causa de las ruedas que tienen los caminadores. Un daño que no tiene justificación, según los expertos, ya que el andador no ayuda al desarrollo del bebé, no lo ayuda a caminar e incluso puede retrasar su desarrollo motor y mental. Por ejemplo, si repeditamente se coloca al niño en una andadera, hasta puede perjudicar sus músculos y la forma de sus piernas.

Por eso los médicos proponen usar otros juguetes como centros de actividades estacionarios que sí estimulan a los niños sin peligro. De esa manera, los infantes se pueden sentar y divertirse, pero como no tienen ruedas, no hay riesgo de caerse por una escalera o de golpearse contra la pared.

En caso de que se prefiera seguir usando un andador a pesar de las precauciones de los expertos, debes asegurarte de que cumpla con los estándares de seguridad ASTM F977. Para que tengas una idea, una de las reglas es que el andador debe ser más ancho de 91 centímetros o 36 pulgadas. Para averiguar si el andador reúne los requisitos de seguridad, busca una etiqueta que señale que el juguete cumple con las normas de la American Society for Testing Materials.

Eso sí, los expertos consultados por Todobebé coinciden en que lo más sano es que el niño aprenda a desplazarse solito, sin una andadera, primero arrastrándose y gateando y luego sujetándose de los muebles, para finalmente lanzarse a caminar. Si se respeta ese proceso, el bebé desarrolla buena musculatura, aprende a equilibrarse y además se le despierta la curiosidad por explorar el mundo que le rodea.