Análisis que debes hacerte durante el embarazo

Análisis que debes hacerte durante el embarazo

 

Si estás embarazada o piensas que vas a estarlo pronto, es conveniente que conozcas todos los exámenes de laboratorio y demás pruebas que deberás practicarte para disminuir al máximo cualquier riesgo durante el parto, y garantizar que tu bebé nazca sano. Aunque cada vez es mayor el número de análisis que los médicos recomiendan, lo que puede generarte cierta incomodidad, recuerda que todo esfuerzo tiene su recompensa. Por lo demás, no implican ningún riesgo para ti o tu futuro niño. A continuación te presentamos una lista de los análisis imprescindibles durante el embarazo.

 

Análisis sanguíneos

 

 

Son, sin duda, los más comunes y frecuentes. En condiciones normales te realizarán por lo menos tres, uno durante cada trimestre del embarazo. En el primero, que debería ser lo más completo posible para determinar tu estado de salud en general, se busca además corroborar tu grupo sanguíneo. En efecto, si el tuyo es RH negativo y el de tu niño RH positivo, deberán tomarse ciertas medidas en el caso de que no se trate del primer embarazo -o si previamente sufriste un aborto, por ejemplo- que permitan la inmunización.

 

Adicionalmente, esta primera analítica determina tus valores de glucosa en prevención de diabetes, de hemoglobina para detectar anemia y de los niveles de anticuerpos para determinar tu resistencia a infecciones como hepatitis, rubeola o algunas enfermedades de transmisión sexual (sífilis, HIV). Por último, se analizan ciertas hormonas en la sangre que, combinadas con otras pruebas, permitan calcular el riesgo de enfermedades genéticas presentes en el feto.

 

La segunda analítica deberías hacértela entre las 24 y 28 semanas de embarazo. En ella se vuelve a revisar el grupo sanguíneo, se hacen pruebas para detectar posible hepatitis B y toxoplasmosis, y se realiza el llamado test O’Sullivan para descartar la diabetes gestacional. La última analítica, entre las 32 y 34 semanas, repite el hemograma completo, y además, realiza pruebas de coagulación, muy importantes para prevenir cualquier hemorragia durante el parto.

 

Además, junto con el primer análisis sanguíneo, te realizarán uno de orina, para detectar la presencia de azúcar, albúmina y gérmenes, y tomar las medidas adecuadas (dietas, antibacterianos, etcétera).

Ecografías

 

 

Este examen, que utiliza el ultrasonido para reproducir imágenes del útero, también se realiza normalmente en tres oportunidades. La primera se recomienda alrededor de la semana 12 del embarazo. Le permite al ginecólogo revisar los signos vitales del feto y saber con certeza si es uno solo o varios -en cuyo caso tendrías al menos gemelos o mellizos-, así como cualquier irregularidad en cuanto a posición y formación del bebé.

 

La segunda ecografía, alrededor de la semana 20, le facilitará al médico comprobar el correcto desarrollo de los órganos, el tamaño del útero y el flujo sanguíneo dentro de éste. La tercera, hacia la semana 34, el especialista pondrá especial cuidado en la posición del feto y en el funcionamiento correcto de la placenta, con miras a un parto más próximo. En algunas oportunidades, durante cualquiera de las ecografías, el médico puede detectar a la vista el sexo de tu bebé, y aunque a veces puede no ser exacto, la precisión aumenta conforme lo hacen los meses de tu embarazo.

Otros exámenes

 

 

En algunos casos, cuando el ginecólogo considera que existen ciertos riesgos derivados de la edad, el estado de salud o los antecedentes genéticos de la mujer embarazada, puede recomendar otros exámenes. Uno de ellos es la amniocentesis, mediante la cual se extrae líquido amniótico mediante una punción en el abdomen. También, pueden realizarte, por las mismas causas, una biopsia corial. Estos análisis, a diferencia de los exámenes estándares, sí tienen ciertos riesgos. Puesto que son voluntarios, deberás discutirlos con tu ginecólogo y decidir si vale la pena o no asumirlos. La amniocentesis sirve, por ejemplo, para detectar la presencia del Síndrome de Down en el feto. Además, es el único método 100% efectivo para saber el sexo del futuro bebé.

 

Una prueba que es imprescindible, y por ello común, es el llamado cultivo vaginal. El médico o la enfermera te tomará una muestra tanto de la vagina como del recto para revisar la presencia o no de la bacteria estreptococo.  Si el resultado es positivo, te administrarán antibióticos justo en el momento del parto para evitar que tu bebé se infecte con ella.

 

Por último, si tu parto se retrasa, te realizarán monitorizaciones fetales continuamente hasta que des a luz de forma natural o inducida, incluso mediante cesárea. En algunos casos, también se realizan estas monitorizaciones durante el último mes de embarazo con una regularidad semanal.

 

Como ves, no son tantos los exámenes que te realizarán durante el embarazo si contrastas los beneficios que ellos traen consigo. Por lo demás, los llamados análisis rutinarios (sangre, orina, ecografías) no presentan ningún tipo de riesgo y tampoco son dolorosos, por lo que nuestra recomendación es que te practiques al menos éstos en el momento recomendado por tu médico.