Riesgos de tomar aspirina en el último trimestre

Riesgos de tomar aspirina en el último trimestre

Recuerda que tu bebé se nutre a través del cordón umbilical, por lo tanto, todo lo que ingieras pasará también a tu pequeño. Por eso, además de no consumir alcohol, ni tabaco, debes cuidar tu alimentación y reducir al mínimo los medicamentos que tomes durante el embarazo.

Hay medicinas que te pueden parecer inofensivas, pero quizá no lo sean para un ser tan frágil como tu bebé. Consulta siempre con tu médico antes de comenzar a tomar cualquier fármaco, por más inocuo que parezca.

Tomar aspirina durante la gestación está desaconsejado por los riesgos que existen para el bebé, y lo mismo ocurre durante la lactancia. En el primer y segundo trimestre de embarazo puedes tomar ocasionalmente aspirina siempre que te la recete tu médico y bajo su vigilancia.

Si bien al comienzo del embarazo, el feto aún no absorbe demasiada cantidad de nutrientes de tu torrente sanguíneo, no es recomendable consumir más de 150 mg diarios de aspirina.

Aspirina en el tercer trimestre

Especialmente, en el último tramo de tu embarazo está desaconsejada la ingesta de ácido acetilsalicílico, puesto que la cantidad que le llega a tu hijo es mucho mayor. Las posibles consecuencias que podría ocasionar el consumo de aspirina son el peligro de malformaciones, mayor riesgo de aborto espontáneo, inhibición de las contracciones de parto, hemorragias, desprendimiento de la placenta, paralización del crecimiento y complicaciones de corazón o pulmón a largo plazo para el bebé.

Preeclamsia y otras excepciones

Solo en casos excepcionales y bajo un estricto control médico, te recetarán aspirina durante tu embarazo.

Una de esas salvedades sería si tienes riesgo de sufrir preeclampsia. Existen estudios que indican que las embarazadas con riesgo de padecerla que toman aspirina en dosis bajas tienen menos posibilidades de desarrollarla.

Esta afección es sufrida por alrededor de un cinco por ciento de las gestantes. Puede aparecerte en cualquier momento de la segunda mitad del embarazo, e incluso, durante el parto o las 48 horas posteriores, aunque lo más frecuente es a partir de la semana 37.ç

El síntoma más importante es la hipertensión arterial o presión alta. También pueden detectarla si encuentran proteína en tu orina o anormalidades en tu riñón o hígado. En la mayor parte de los casos aparece al final del embarazo y no pasa de ser leve, por lo que tanto madre como hijo no sufren ningún daño.

En los casos más graves puede afectar a varios órganos, lo que llega a ser mortal para la madre. En cuanto al feto, provoca lento crecimiento, poco líquido amniótico o desprendimiento de la placenta.

Si te encuentras en esta situación es probable que el médico te aconseje adelantar el parto artificialmente. Afortunadamente, la incidencia de preeclamsia grave en la población es muy baja.