3 prejuicios a los que se enfrenta la mamá ama de casa

3 prejuicios a los que se enfrenta la mamá ama de casa

El hecho de ser madres nos vuelve objetivo vulnerable de la opinión pública. Que si lo estamos haciendo bien, que si lo hacemos muy mal, que si somos malas madres, que si somos permisivas, que si somos demasiado duras.

La verdad es que no hay forma de tener a la gente contenta, y poco nos debería importar. Sin embargo, por más que queramos tener oídos sordos a las palabras necias, son ideas que permean el ambiente  y que acaban por afectar nuestra situación como madres.

Las siguientes son solo algunos de los stigmas alrededor de las amas de casa.

  1. Sólo realizan actividades placenteras

Quien nunca ha estado en esta situación se imagina que estas mamás viven en el salón de belleza, el gimnasio, de desayuno y café con las amigas. Que por las tardes se dedican a hacer manualidades y galletas con los niños, o en playdates que transcurren de manera cómoda.

La realidad es que suelen invertir la mañana haciendo tareas domésticas que no necesariamente disfrrutan, el tiempo que tienen para bañarse es aproximadamente 10 minutos, y pasan la tarde llevando a los niños a clases extracurriculares, haciendo con ellos la tarea, bañándolos y tratando de que se duerman temprano.

Cuando van a casa de una amiga apenas pueden seguir el hilo de conversación por estar pendientes de los niños.

2. No aportan en el aspecto económico al hogar

Esta idea suele existir por el hecho de que no trabajan en una oficina con un horario. Sin embargo, supone un ahorro inmenso no tener que gastar en ayuda para cuidar niños, y cocinar en casa en lugar de salir a comer. Y eso no se hace solo.

3. No son mujeres de mundo

El hecho de no trabajar, o de haber «abandonado» una carrera, suele verse como falta de capacidad intelectual. Nada podría estar más alejado de la realidad. La mujer que decide quedarse en casa está sacrificando sus propios sueños para ayudar a su familia.