Cambios emocionales trimestre a trimestre

Emociones en la embarazada

El estado anímico durante el embarazo afecta positiva o negativamente a tu hijo. Cabe mencionar que no es necesario que sufras ningún trastorno para acudir a un psicólogo prenatal a que te guíe y haga seguimiento durante todo el proceso y hasta después del parto.

Traer un niño al mundo es una responsabilidad enorme y para toda la vida. Es normal que surgan sentimientos encontrados.

Cambios emocionales trimestre a trimestre

Al principio, vivirás momentos en los que tendrás la sensación de que tu embarazo no es real, algo que se te pasará cuando oigas por primera vez los latidos del corazón de tu bebé en la primera ecografía. Es normal que sientas miedo pensando si podrás enfrentar tu nueva responsabilidad.

En el primer trimestre

Pasarás del llanto a la risa sin motivo. Las causantes de estos altibajos emocionales son las hormonas, en concreto los estrógenos y la progesterona. Saberlo no te evitará vivir en una montaña rusa de emociones, pero entender lo que te pasa te ayudará a sobrellevarlo.

En algunos casos, el apetito sexual disminuirá por el cansancio, el sueño y las molestias físicas que tendrás. Es vital que tu pareja sea comprensiva y paciente en esta etapa. Tiene que hacerte sentir amada y generar calma.

Durante el segundo trimestre

Te sentirás más tranquila emocionalmente ya que los cambios hormonales se estabilizarán. Los movimientos de tu bebé, a partir de la semana 20, crearán momentos muy bonitos y emotivos. Esto producirá un cambio en tu estado de ánimo: te sentirás entusiasmada.

Además, habrás recuperado tu energía y vitalidad porque ya no tendrás tantas molestias. Todo esto favorecerá a que recobres tu apetito sexual.

El tercer trimestre

Es una etapa muy feliz porque ya se acerca la hora de tener a tu bebé en tus brazos, además las atenciones no paran. Al ser tan notorio tu estado, todo el mundo se preocupará por ti, te cederá el asiento, te ayudará con el peso, se preocupará por cómo te encuentras.

No obstante, puede ser que aumente tu ansiedad y que, de nuevo, aparezca el miedo a no estar preparada. Quizás, tengas sentimientos de vulnerabilidad, volverá a disminuir tu apetito sexual y, probablemente, te sentirás gorda y fea.

¿La buena noticia? El sentimiento es temporal y estás a punto de conocer a tu hijo.