Parto en el agua

Parto en el agua

Se sabe que algunas culturas ya realizaban el parto en el agua en la antigüedad. Sin embargo, esta práctica se fue perdiendo hasta desaparecer debido al surgimiento de otras formas de parto. Desde hace unos 50 años, se han redescubierto sus beneficios y se está recuperando en muchos países occidentales como Francia, Holanda, Rusia, España, Inglaterra, y EE. UU., y en México, desde hace 20 años.

Desarrollo del parto en el agua

Se trata de dar a luz en una bañera con agua caliente a temperatura corporal, es decir a unos 37 °C. No entras en la bañera hasta que no hayas alcanzado una dilatación de entre tres y cinco centímetros, ya que si lo haces antes, puedes ralentizar el ritmo de las contracciones. Sin embargo, una vez que la dilatación está en marcha, el agua favorece su aceleración. La decisión de permanecer en la bañera hasta que el parto se produzca o sólo durante la dilatación es tuya, siempre que no estés más de dos horas en el agua caliente.

Beneficios de dar a luz en una bañera

Las ventajas de parir en el agua son muchas, tanto para el bebé como para la mamá. El agua caliente relaja a la madre disminuyendo el dolor del parto, lo que hace menos probable el uso anestésicos como la epidural. Facilita la dilatación, mientras ayuda a la madre concentrarse en el nacimiento. El periné también se relaja reduciendo la posibilidad de necesitar una episiotomía. Además, facilita distintas posturas, lo que facilita el parto.

Para los bebés, salir y encontrarse en agua es menos traumático, ya que el líquido es un medio conocido para ellos. Además, el encontrarse en un medio que guarda su temperatura corporal, el recién nacido no pierde tanto calor como en los partos tradicionales. Y lo más importante, favorece el contacto piel con piel entre la madre y su hijo en un entorno más íntimo que en la sala de partos de un hospital.

¿Todas las embarazadas pueden alumbrar en el agua?

La mayoría sí, alrededor de un 80-85 %. Sólo en los casos de embarazos de alto riesgo, en los que el bebé se encuentre en mala posición o la madre sufra algún trastorno como diabetes gestacional, preeclampsia o placenta previa, no se podrá parir en el agua. Esto lo determinará tu ginecólogo. Incluso si tu anterior parto fue mediante cesárea, podrás elegir dar a luz en el agua esta vez.

El parto en el agua otorga un papel principal a la madre en el desarrollo del parto. Todas las mujeres que han elegido parir en el agua hablan de ello como una experiencia maravillosa y única. Además, al ser menos traumático y doloroso, las madres pueden disfrutar intensamente de ese momento tan especial que es dar a luz a un hijo.