Columna de Michelle
Cuando la cigüeña no llega: La Columna de Michelle - Parte 9
Antes que les cuente cómo ha estado mi semana, quiero agradecerles de corazón a quienes me han escrito para darme ánimo. No se imaginan lo mucho que me ayudan sus palabras y las fuerzas que me dan para seguir adelante. Acabo de terminar de tomar el remedio para inducirme la regla. Otra vez me produjo un poquito de depresión. Lloro por cualquier cosa y me irrita no poder controlarme. El doctor me dijo que hay personas muy sensibles a las hormonas y nuevamente parece que salí premiada. Basta que haya una pequeña posibilidad de algún efecto secundario desagradable y me da a mí. Todavía ando luchando contra los bochornos y ataques de calor que me vienen de repente por el medicamento para ovular. Otras personas con las que he hablado no han sufrido los efectos que he tenido yo. En fin, todo es por una buena causa.
No ha sido una mala semana, pero sí ha sido complicada para mí y mi marido. Pareciera que todos a nuestro alrededor están conviertiéndose en padres, mientras que nosotros tendremos que esperar a que los medicamentos hagan efecto. Me sentía tan culpable por esta situación, que mi ánimo se había derrumbado, pero por suerte tenemos una excelente comunicación con mi esposo. Su cariño es tan inmenso que me da fuerzas para seguir luchando por lo que más queremos. Y sinceramente, me alegra saber que gente que quiero mucho no está sufriendo lo que hemos tenido que sufrir nosotros.
Lo único que tengo claro es que cuando logre quedar embarazada, creo que no voy a lograr borrarme la sonrisa de la cara. Antes me asustaba ser mamá; ahora, lo único que quiero es darle mi amor a una criatura. Sé que soy capaz de asumir el desafío y al responsabilidad. Ahora sólo falta que se produzca el milagro de la vida.











