Columna de Michelle
Cuando la cigüeña no llega: La Columna de Michelle - Parte 8
El examen a mis trompas de falopio salió bueno, así que se podría decir que sí tuve suerte. Sin embargo, finalmente el médico me ha dado un diagnóstico: síndrome de ovarios poliquísticos. Muchas mujeres padecen este mal, pero eso no me consuela mucho. No se conocen bien las causas ni hay un remedio…peor aún, no se sabe mucho todavía de este síndrome. La verdad es que estoy bastante deprimida, porque pensé que mi problema era un asunto mínimo. Me decía a mi misma que con la pastilla que estaba tomando se me iba a resolver todo. Me equivoqué, porque mi cuerpo no está respondiendo al remedio. Hoy el doctor me hizo una ecografía y comprobó que mis ovarios están llenos de minúsculos folículos (los óvulos que no han madurado) y muestran un patrón de pequeños quistes beinignos, porque los óvulos que nunca salen del ovario después se llenan de líquido y forman quistes. Los efectos de ello no son nada agradables: aumento de peso, acné, vellosidad (hirsutismo), caída del cabello, entre otros.
Ahora nuevamente me van a inducir la regla. De ahí tengo que tomar una dosis más fuerte del medicamento para ovular y si no me hace efecto, voy a tener que explorar otras alternativas. Lo más probable, me adelantó el doctor, es que tenga que recurrir a las inyecciones de hormonas. Eso no me atrae mucho, ya que son molestas y tienen varios efectos secundarios. Además, hay un gran riesgo de embarazo múltiple, y no estoy hablando de mellizos nada más. En todo caso, agradeceré lo que Dios me dé.
Sí, prometo estar agradecida de lo que me toque en esta vida. Conozco mucha gente, demasiada en verdad, que no valora lo que tiene. Todos los días me doy cuenta de las tragedias que afectan a otras personas y me doy cuenta de que por más difícil que se vuelva todo, lo que sufro es nada comparado al dolor de otros.











