Columna de Luis
El camino a la paternidad: La columna de Luis, parte 6
En esta ocasión quiero primeramente agradecerles el apoyo que me estuvo llegando de todos ustedes para el nacimiento de mi bebé, y también quiero agradecer a una de ustedes que me lee frecuentemente y que me ha escrito agradeciendo que le envié la novena de Padre Pío, ya que me comunica que también se encuentra embarazada por partida doble. Deseo felicitarla y agradecerle que hizo un poco más feliz ese día tan bello y hermoso de experiencia inigualable e inenarrable. Intentaré platicarles mi más hermosa experiencia de los muchos días que llevo de vida.
Pues el jueves 13 de este mes, con la emoción de la ya próxima venida de nuestro tan esperado bebé, nos despertamos a las 4:00 a.m. ya que la emoción era tanta que a esas horas despertamos y pues platicamos un rato sobre lo que estaba a punto de suceder (la llegada tan esperada de nuestro bebé). Al poco rato ella quedó un poco dormida y le dejé que descansara un poco más, mientras que yo no podía hacerlo. Al fin llegó el comienzo del partido de México vs. Italia y pues nos alcanzamos a emocionar un poco al llegar el gol de México y de ahí poco más puedo platicarles ya que era hora de irme a bañar y cambiar porque ya se estaba haciendo un poco tarde.
Salimos aproximadamente como a las 7:20 a.m. que era una madrugada muy lluviosa y pues sin extenderme más llegamos al hospital en donde el Dr. Nacho ya aguardaba para comenzar los procedimientos preparatorios a la cirugía. El doctor se llevó inmediatamente a mi esposa mientras yo cumplía con los trámites de ingreso y de cirugía. Al terminarlos me dirigí a la habitación en donde ya lista mi esposa se subió a la camilla que la transportaría a quirófanos de maternidad e inmediatamente dejé las pertenencias en la habitación y corrimos a la sala de médicos en donde me comenzaría a dar instrucciones para la cirugía.
Una vez terminadas las instrucciones, el Dr. Nacho comenzó la cesárea y a los pocos minutos me llamaron que ya podía entrar y al comienzo me tocó un lugar cerca de la cabeza de mi esposa. Ella estuvo consciente en todo momento y yo pues, alentándola y distrayéndola para que no le entrara nervios. En el momento que el Dr. Nacho me indicó que ya estaba a punto de salir el producto que me colocara enfrente de mi esposa, comencé a ver que se asomaban las nalguitas de mi bebé, y después de algunas maniobras aparecieron sus piecitos, primero el derecho y después el izquierdo. Y llegó el momento que estaba esperando: era un varoncito. Después continuó con las maniobras y salió el cuerpecito y al igual que sus pies y con maniobras similares fueron apareciendo sus bracitos y para culminar, apareció su cabecita e inmediatamente lo tomó en sus manos el Dr. Nacho para hacerle el corte del cordón umbilical.
Inmediatamente se lo pasó a la neonatóloga, la Dra. Lourdes Lemus, quien inmediatamente comenzó con labores de limpieza tanto en su cuerpo como en boca y fosas nasales ya que nació con un poco más de líquido de lo normal, cosa que no era de mucha gravedad pero sí de rápida atención y sólo sería cuestión de dejarlo una o dos horas más en incubadora. En el momento mismo en que la Dra. estaba realizando su limpieza y evaluación me iba informando del peso, que fue de 3.215 grs. y medía 51 cms. Dijo que estaba un poco congestionado y que traía un poco más de líquido que el normal en los pulmones y que estaba checando sus fosas nasales mediante una sonda para verificar que no existiera ningún tipo de obstrucciones, y al culminar su trabajo de limpieza y chequeo, de inmediato lo llevó al cunero en donde lo colocó en su incubadora.
Al regresar de los cuneros pues platicamos un momento al respecto en donde le propuse que si consideraba ella correcto y necesario ordenarle un estudio llamado TAMIZ METABÓLICO, el cual inmediatamente aceptó y corroboró que era una muy buena opción ya que es un estudio que se les practica a los bebés para determinar inmediatamente cualquier tipo de enfermedad congénita que se le pudiese desarrollar posteriormente. Con ese estudio nos daríamos cuenta bastante rápido en caso de que el bebé necesitara algún tipo de tratamiento, que con bastante oportunidad se lo proporcionaríamos en caso de que trajera algún mal congénito (pido a Dios salga 100% saludable de este estudio).
Antes de que llevaran al bebe al cunero se lo presentaron a mi esposa. La primera lágrima no se hizo esperar mucho; la derramó sobre sus mejillas de emoción al verlo porque ya era mucha la espera y ese era el momento por el cual había estado esperando durante ya muchos años y creo ese fue tanto para ella como para mí el mejor momento de nuestros días.
Al momento que la Dra. Lemus llevó al bebe al cunero y al ponerlo en su incubadora, una de mis mejores sorpresas también que recibí ese día fue que mi padre, sin yo haberle informado aun del nacimiento, estaba ahí al momento que el bebé estaba siendo puesto en la incubadora. Al salir de los quirófanos de maternidad nos estrechamos en un gran abrazo de felicitación, en el cual sentí una descarga de emoción y tensión que realmente fue hermosa ese momento.
Al llegar ya a la habitación inmediatamente llamamos para informar a toda la familia del nacimiento de nuestro bebé y fue hermoso poderles decir a todos nuestros seres queridos que nuestra bendición finalmente había llegado a nosotros. Mi suegro después de la llamada no tardó más de 10 minutos para llegar al hospital donde nos encontrábamos y de inmediato ya nos felicitó. Fuimos inmediatamente a que conociera al bebé y con tono de voz entrecortada por la emoción del momento sacaba parecidos al bebé y me preguntaba que cuál sería el nombre que teníamos pensado para el bebé, al cual le respondí con mucha felicidad y orgullo: “Se llamará “LUIS ANTONIO” ya que ese es mi nombre y por supuesto que así lo llamaré”.
Posteriormente no se hicieron esperar mucho sus abuelas, tanto la materna como la paterna, y fue un verdadero caos por querer cada una darle su primer biberón ya que por las circunstancias a mi esposa todavía no le bajaba la leche materna. Ese día se lo pasó el bebe en brazos de todo el que llegaba a visitarnos y felicitarnos, y realmente fue un día inolvidable en nuestras vidas y quise compartirlo con ustedes ya que la felicidad es muy grande.
Ya por último y para terminar me voy a permitir dedicar esta columna muy especialmente a mi bebé y quiero agradecer muchísimo a Dios, nuestro Señor, que me hizo posible esta hermosa experiencia, por supuesto por la intercesión del ya en estas fechas canonizado este 16 de junio por su Santidad Juan Pablo II como santo al Padre Pío, que nos pusieron en las excelentes manos de un gran profesionista el Dr. Nacho, Dr. Ignacio J. González Jiménez, y con una gran calidad humana, y por supuesto también a la Dra. Lourdes Lemus V ( Neonatóloga y Pediatra) quien con su gran experiencia y conocimientos nos ha colmado de consejos para el bienestar de nuestro bebé. Y no me gustaría olvidar a todos ustedes que han sido también parte muy importante que me alientan con sus comentarios, sus problemas y sus buenas vibras y sus oraciones para mí y mi bebé en el momento de su nacimiento.
No puedo olvidar tampoco a Michelle, que por ella estoy aquí escribiéndoles mis anécdotas y claro a Jeannette Kaplun quien es la editora de esta página y le agradezco enormemente me dé la oportunidad de comunicarme con ustedes y desearles a Jeannette, Michelle y a todas ustedes que me han comunicado sus embarazos que el nacimiento de su bebé sea igual de hermoso que el que yo acabo de experimentar.
No me queda por este momento otra cosa que decirles que GRACIAS a todos y pronto seguirán teniendo noticias de mis anécdotas de infertilidad como de mi bebé. Pronto nos veremos.
Esta es la sexta columna de Luis para Todobebé. Si te gustaría enviarle una carta, escríbele a editora@todobebe.com . No puede contestar todos los emails, pero sí leerá tu mensaje. En nombre de todo el equipo que labora en este sitio, felicitamos a Luis y su familia por la tan esperada llegada de su hijo.











