Club de Lactancia

La composición de la leche materna

Andrea Torres

La leche humana es el alimento “ideal” para los primeros meses de vida de un niño. Las diversas sustancias que la componen y su proporción entregan al lactante los requerimientos nutricionales e inmunológicos (de defensa) esenciales para un crecimiento adecuado.

La composición de la leche cambia, independiente de la dieta de la madre, en las distintas etapas de la lactancia, a diferentes horas del día, e incluso, durante una misma mamada (al inicio y al final de ella).

Hay otros factores que modifican la composición de la leche: cambios hormonales en la madre al retornar su fertilidad, el uso de anticonceptivos orales con estrógenos o al momento de embarazarse.

Se debe diferenciar el calostro de la leche de transición, la leche madura y la leche de una madre que da a luz a un niño de pretérmino (prematuro). Cada una de ellas tiene las características adecuadas para ese determinado momento de vida del lactante.

El Calostro Durante el embarazo, la glándula mamaria comienza a acumular el precalostro, sustancia rica en proteínas, inmunoglobulinas y otras defensas para el organismo. En los primeros cuatro días posparto se produce el calostro, fluido de color amarillo y espeso, compuesto por el precalostro que se va mezclando con la leche que comienza a producirse.

El volumen de calostro en los primeros tres días post parto es de aproximadamente unos 5 ? 20 ml al día por mamada, siendo suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido.

Este fluido tiene tres veces más proteínas que la leche madura. Posee también una alta concentración de vitaminas liposolubles, en especial, el beta caroteno (vitamina A) que le confiere su color amarillento. Otros componentes que se encuentran en gran proporción son las proteínas defensivas (inmunoglobulinas y lactoferrina) además de células vivas (linfocitos y macrófagos) que protegen al recién nacido frente de los gérmenes del medio ambiente.

La Leche de Transición Es la leche que se produce entre el cuarto y decimoquinto día después del parto. Entre el cuarto y sexto día post parto se produce un aumento brusco de la producción de leche (bajada de la leche), la que sigue aumentando en forma progresiva hasta alcanzar un volumen estable de aproximadamente 600 ? 700 ml./día, entre los 15 y los 30 días post parto (existe una variación individual en el tiempo que demora la madre en alcanzar el volumen estable de su producción de leche). La composición de esta leche varía a través de los días desde las características del calostro a las de la leche madura.

La Leche Madura Se produce a continuación de la leche de transición. La producción promedio es de 700-900 ml./día en los primeros seis meses post parto. Sus principales componentes son: agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales.

Su principal hidrato de carbono o azúcar es la lactosa, que constituye una importante fuente calórica para el niño. La lactosa es utilizada en la formación de sustancias indispensables para el desarrollo del sistema nervioso central (galactolípidos). Las deposiciones blandas, características de niños amamantados, se deben a  la lactosa. Esta consistencia favorece la absorción del calcio en el colon (porción del intestino grueso) del lactante.

Existen otros hidratos de carbono que estimulan el crecimiento del lactobacilo bífido, bacteria predominante en el intestino del niño que recibe leche materna, protegiéndolo contra el crecimiento de microorganismos patógenos. Algunos de estos azúcares se adhieren a receptores ubicados en las células de las membranas mucosas de la faringe impidiendo así también la proliferación de ciertas bacterias patógenas en esos sitios.

Las proteínas presentes son la caseína (30%) y proteínas del suero (70%). Las principales proteínas del suero son: alfa-lactoalbúmina, lactoferrina, lisozima, inmunoglobulinas (Ig A, Ig G, Ig M) y albúmina. También se encuentran otras proteínas en concentraciones más bajas como enzimas y moduladores del crecimiento.

La alfa-lactoalbúmina tiene un alto valor biológico y participa en la síntesis de lactosa. La lactoferrina tiene acción bacteriostática además de contribuir a la absorción del hierro en el intestino del niño. La lisozima tiene propiedades bacteriolíticas(destruye bacterias) y antiinflamatorias. La IgA es la principal inmunoglobulina . Su función principal es proteger la glándula mamaria y las mucosas del recién nacido y del lactante contra las infecciones ya que la secreción de IgA a esta edad es insuficiente en el niño.

La leche contiene algunos aminoácidos libres como la taurina, que el recién nacido es incapaz de sintetizar. Se le ha reconocido un rol de neurotransmisor y participación en el sistema hepático.

Algunas enzimas permanecen activas en el tubo digestivo del lactante. Cumplen varias funciones entre las cuales destacan la digestión de nutrientes de la misma leche (amilasa, lipasa) y la protección contra infecciones (lisozima, peroxidasa, etc).

Las grasas son el componente más variable de la leche humana. Aportan alrededor del 50% de la energía. Su concentración aumenta con las sucesivas eyecciones de leche, y es mayor al final de una mamada, por lo que el niño deberá vaciar completamente la mama para recibir la leche más rica en grasas.

La calidad de los ácidos grasos (uno de los constituyentes de las grasas) varía con la dieta materna. Uno de estos ácidos grasos se ha demostrado necesario en el desarrollo de la retina y cerebro.

Las hormonas también están presentes y muchas de ellas se encuentran en concentraciones mayores a las del plasma materno. Su rol aun está en estudio.

Por último, esta leche contiene una gran cantidad de células vivas que cumplen una función protectora (leucocitos, macrófagos y linfocitos). Los macrófagos protegen a la glándula mamaria, y mantienen su capacidad de fagocitosis (“comer”) en el sistema digestivo del niño. Los linfocitos mantienen a su vez la capacidad productora de anticuerpos.

La Leche de Pretérmino

Es la leche que producen las madres que tienen un parto de pretérmino (niños prematuros). Secretarán este tipo de leche durante uno o más meses. Su composición es distinta a la de la leche madura. Se caracteriza por una mayor concentración de proteínas, grasas, por lo tanto de energía, y una menor cantidad de lactosa. Esta leche es más apropiada para el niño inmaduro, el cual tiene mayores requerimientos nutricionales (en especial de proteínas), y menor capacidad de digerir la lactosa.

Algunas proteínas protectoras se encuentran en mayor concentración.

Esta leche, sin embargo, no cubre los requerimientos de calcio, fósforo y proteínas de un recién nacido de muy bajo peso (menor a 1500 gramos). Será necesario suplementar estas sustancias a través de fortificadores de la leche materna.

Andrea Torres Lobos es nutricionista titulada de la Universidad de Chile. Si te gustaría enviarle una pregunta, escríbele a editor@todobebe.com . No puede contestar todas las consultas, pero sí leerá tu mensaje y tratará de contestar tus inquietudes en una columna futura.


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